Entrevista a Abraham Menéndez de Abe The Ape

Hola!

Como sabréis hoy hemos lanzado una técnica nueva, el Petit Point, con una colección diseñada por Abraham Menéndez.  A lo mejor el nombre no os dice nada pero y si decimos Abe The Ape, ¿os suena más? Este ilustrador madrileño dejó su profesión como freelance para emprender una aventura y sacar a la luz sus diseños originales y divertidos, haciendo que comer se convierta, también, un placer visual gracias a sus cerámicas.

Hemos charlado con él para conocerlo mejor y descubrir en qué se ha inspirado para diseñar nuestra primera colección de Petit Point, Wild Wild West.

Abraham Menéndez, Abe The Ape

 

Bueno Abraham, cuéntanos un poco cómo comenzaste con la ilustración, de ahí a los platos, jarrones y ahora a los cojines.

Pues fue todo un poco casual. Estudié Diseño de Moda en el IED y Dios no me había llamado por el camino de la costura y el modelaje pero hacía unos figurines estupendos. Como me daban clase gente como Gonzalo de Steve Mono o Inés de La Casita de Wendy se interesaron por mi trabajo y justo al salir me encargaron unas ilustraciones para sus marcas y hasta ahora.

¿Cuál ha sido el encargo más raro que te han hecho?

Dentro de mi estilo que es muy suave, muy dulce y totalmente blanco una vez me hicieron dibujar unos pájaros ensangrentados, con vísceras y demás. Todo muy gore. Me costó un imperio sacarlo adelante pero al final el resultado fue satisfactorio. Y luego está el pito-plato. Un plato que me hicieron hacer con un pito dibujado como si fuese aquello de prescolar y que saludaba diciendo “Hello Darling!”, con sus tres pelitos y todo.

 

Dices que tu madre no pensaba que el dibujo te haría un hombre de provecho pero viendo que al final lo eres, y con gran reconocimiento, ¿te ha pedido que le crearas algo para ella?/ ¿te ha hecho algún encargo?

Me ha hecho todos los encargos del mundo, todo lo que hago lo quiere para ella, es como la madre de La Pantoja con el pelo en mejor estado, pero como la tengo abandonada nunca le cae nada en condiciones. Digo en condiciones porque tiene la vajilla con taras más maravillosa del mundo.

 

Vemos que se te da bien el trabajo artesanal, trabajar con las manos, pero… ¿sabes tejer?

Ni tejer, ni bordar ni nada de nada. Mi experiencia con la costura ha sido una pesadilla, tanto que había una clase en la que teníamos que hacer una flor bordada que se llamaba “la flor del minuto”, pues era el tiempo que se tardaba en bordarla, y yo tardaba una media de 25. ¡Y como sudaba!. Supongo que ahora lo puedo confesar, pero durante un exámen para ver como íbamos con nuestra técnica en eso del bordar me senté al lado de una compañera a la que se le daba fenomenal, tanto que acabó de hacer sus cosas y se puso a hacer las mías, las cuales me pasó por debajo de la mesa. Era eso o suspender, había pasado ya media hora y yo seguí con mi dichosa “flor del minuto”…

 

Nuestros knitters saben que has diseñado nuestros almohadones de Petit Point ¿en qué te inspiraste?

En los nativos americanos, en el desierto de Mojave y en Death Valley. Siempre me ha gustado mucho el cine y en especial el wéstern, que es el género más complejo psicológicamente hablando en cuanto a desarrollo de personajes que se ha visto nunca. Me gustaban las películas americanas de los 30 y  los 40 con esos indios tan arquetípicos, como de mentira, que nos mostraba el Hollywood de aquella época. Y aquellos parajes inhóspitos en los que de pronto aparecía un coyote o una liebre… Una vez leí un ensayo maravilloso acerca de “Centauros del desierto” y había un capítulo entero sobre la simbología de la colcha que cuelga en el porche de la casa de John Wayne y, como mi cabeza hila un poco raro, me dije: colcha-cojín, cojín-western… ¡cojines inspirados en el Western!

 

Wild Wild West

 

 

Si te decimos lana… ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza?

La Turner y ese plano de “El cartero siempre llama dos veces” en el que se nos presenta su personaje de Cora en una imagen maravillosa que va desde la barra de labios que se le ha caído al suelo hasta que, haciendo un barrido, llegan hasta su cara con aquellas gafas y aquel turbante pasando por unos increíbles mini-shorts. Pocas veces se ha presentado tan bien a un personaje. Ya se huele el peligro y todavía no ha abierto la boca.

 

¿Hay alguna prenda de lana que sea un must en tu armario?

Los jerseys. Hace tiempo me encantaban los jerseys de lana gorda, de lana escocesa, pero de un tiempo a esta parte he engordado tanto que como me ponga algo con más de un centímetro de grosor corro el peligro que me confundan con un oso pardo.

Te basaste en Hitchcock para hacer una colección, ¿en qué película te basarías para crear otra colección con prendas que contengan Petit Point o si me apuras, de lana?

En “Paris, Texas” de Wim Wenders en el que Nasstasja Kinski lleva el jersey de angora más bonito que se haya visto nunca en una pantalla. A veces fucsia otras rojo. Es maravilloso.

 

¿Algún proyecto para el 2015 que nos puedas adelantar?

Pues dar el salto fuera de nuestras fronteras (siempre lo digo y siempre pasa algoque por una razón u otra hacen que lo posponga así que por una vez más que falle en mis pronósticos no creo que pase nada…)