“Yarnbombing”, o hacer de lo cotidiano algo especial

Bien es sabido que cada vez más personas se apuntan a ser parte de la comunidad “knitter”. Y cada vez está más de moda tejer tus propias bufandas o hacerte un gorro para el invierno con tus propias manos. Pero hay un colectivo de gente que ve más allá y encuentran en el punto o el crochet una forma de expresarse al resto del mundo.

 

El “yarnbombing” es la manera de hacer de lo cotidiano algo mucho más especial. Es una especie de arte urbano en el que mediante piezas de crochet o punto se decoran o intervienen los espacios públicos de ciudades. Al parecer surgió de la idea de dar salida a los proyectos que uno nunca acaba (si, todos los tenemos)

 

 Agata Oleksiak 

Este arte lo puede disfrutar todo tipo de público, es divertido encontrarlo, observarlo y disfrutarlo. Pero no todo se termina en el resultado final, el proceso del “yarnbombing” también es una de las partes más importantes. Pensar la pieza, tejerla, salir a buscar un sitio donde colocarla y finalmente verla en funcionamiento es algo que disfruta uno mismo. Al final te sientes como un graffitero que está cambiando algo a su alrededor, pero con la ventaja de que se puede trasladar o quitar con mucha más facilidad.

 

Lorna and Jill Watt 

 

Es una actividad que se puede practicar en solitario o en grupo. En muchas ciudades ya se hacen eventos donde se reúnen varios grupos de “knitters” para intervenir los espacios y hacerlos más bonitos si cabe.

 

Lorna and Jill Watt 

 

Desde estatuas a las que se les teje bufandas y gorros, farolas multicolor, bancos de parque forrados con lanas de mil colores, hasta adoquines tejidos, el “yarnbombing” no tiene límites.

 

Lorna and Jill Watt

 

 

¿Quién sabe? Tal vez mañana estés caminando por tu ciudad y te encuentres con cualquiera de estas creaciones, o tal vez te animes y te conviertas en una graffitera del crochet.

 

Lorna and Jill Watt