‘’ Yo tejo’’

Y es que cada vez lo escuchamos más de la boca de los hombres, ‘’yo tejo’’. Rompiendo así los estereotipos y clichés que se han ido adjudicando durante décadas por la sociedad, los hombres también tejen y muy bien, por cierto.

Son mucho los que utilizan esta práctica como hobby, en sus ratos libres para aislarse de la rutina del trabajo o simplemente por el placer de desconectar y realizar una tarea con sus propias manos en el que ven una recompensa al final de la labor. Sea como fuere nos encanta verlos tejer, pero sobre todo que cada vez haya más hombres dispuestos a subirse ‘al tren del ovillo’.

Calificado como un tipo de meditación activa, nos ayuda a concentrarnos, a relajarnos y enfocarnos en una actividad continua. Repetir puntos una y otra vez produce en nosotros un efecto de relajación en nuestro organismo el cual recibe el nombre de ‘’respuesta de relajación’’.

Tejer es también muy recomendable tanto en pequeños como en mayores, ya que mejora considerablemente la motricidad y estimula el cerebro. Ayuda al cerebro a estar activo y a trabajar de manera pasiva. Y los hombres cada vez son más conscientes de todo esto, tanto que no se limitan a tejer en la intimidad, sino que además crean grupos o asociaciones para que más hombre interesados en disfrutar de esta práctica compartan experiencias entre ellos.

Víctor Rojas y Marco Orellana son integrantes del grupo ‘Hombres tejedores’ (Chile) y nos cuentan sus vivencias en este apasionante mundo:  

Víctor Rojas (@palilloylana):

‘’Empecé a tejer hace 3 años y medio. Cuando era pequeño le pedí a mi abuela que me enseñara a tejer, pero mi padre se negó porque no quería que aprendiera. El prefería que yo jugara con cochecitos o espadas. 

Por eso no supe nada del tejido hasta hace unos 4 años atrás que decidí por mi parte hacerlo definitivamente así que me compre unas agujas, lana y aprendí gracias a tutoriales de Youtube y así empecé.

Después de un tiempo descubrí que existían los Hombres Tejedores en Chile y empecé a ir a encontrarme con ellos hasta que me pidieron que me integrara al equipo. 

Con el tejido a mí me sucede que me ayuda a pensar, me relajo mucho sobre todo cuando tengo demasiadas cosas en la cabeza o decisiones que tomar. Tejo y después de un rato empiezo a pensar en esas cosas y tomo decisiones. También me ayuda a relajarme. Me gusta mucho tejer en casa y también en la playa, parques, solo o acompañado tanto con palillo (dos agujas) como ganchillo. 

Además, soy profesor y me encanta enseñar a tejer siempre que tengo la oportunidad.’’

Marco Orellana (@marhoop85):

Empecé con el tejido hace más de 8 años, a mi abuela le gustaban mucho las manualidades, la cocina y entre ellas el tejido, por lo que aprendí mucho de ella. 

Un día ella me preguntó si quería aprender y dije que sí y ahí aprendí a hacer punto, fue genial poder enlazar la lana y los palillos (dos agujas), esa experiencia y ese momento fue mágico y desde ahí nació en mí el amor por el tejido. Para mí el tejido tiene una conexión muy emocional y está asociado a mi abuelita, yo le decía Lila. Siempre pienso en ella. Los últimos años de su vida pasaba muchas horas del día tejiendo con ella y es algo muy bonito y que me conecta con otras personas. 

Desde que participo en Hombres Tejedores, el tejido me ha ayudado a conectarme con personas maravillosas y no solo en Chile sino personas con diferentes culturas e ideologías que conectamos a través del amor y la pasión por el tejido.

Otro gran amigo de la familia WAK es Helios, si tenéis un momento os aconsejamos que veáis su perfil, ¡seguro que os enamorarán sus creaciones a nosotros ya no lo ha hecho!

Helios (@subostitch),

‘’Mi primer encuentro con el maravilloso mundo de tejer tuvo lugar hace muchos años. Fue durante el invierno de 2011. Buscaba desesperadamente un gorro bastante grueso, lo quería tejido con una gran hebra de lana. ¡Me fue imposible encontrar nada en ninguna parte hasta que encontré un kit de tejer con un patrón que encajaba exactamente con lo que estaba buscando! Era mi momento, saqué mi tarjeta de crédito y compré ese kit en el momento.

Cuando lo recibí estaba impaciente por comenzar el desafío que me esperaba, aunque no lo creáis era todo un reto para mí. Para empezar cuanto antes había preparado bien mi jugada viendo tutoriales en Internet que explicaban los pasos básicos de tejer. ¡Y así es como hice mi primer punto y cómo acabé tan enganchado a esta pasión!

Me encantaba crear prendas con mis propias manos usando solo una hebra y dos agujas, tanto que quería seguir aprendiendo con una redecilla, luego otro gorro, luego una bufanda, luego un chaleco, luego…. 😅. ¡Como anécdota, cuando era estudiante solía tejer muchísimo durante todo el tiempo! Tejía en el transporte público porque tenía casi dos horas de viaje al día. También tejía en clase: los profesores no me dijeron nada porque, al contrario de lo que se podrían pensar, se dieron cuenta de que tejer me ayudaba a concentrarme en su clase, que a veces éstas podían durar hasta 4 horas. ¡En resumen, este período fue genial porque fue realmente muy productivo para mí!

Incluso me di cuenta que tejer en medio de mis compañeros de clase hizo que algunos de ellos empezaran a tejer también.

¡Hoy en día, tejer es parte de mi vida y no puedo imaginarme sin un ovillo de lana y un par de agujas en mi bolso 😁! Analizándolo, te das cuenta de que este arte me ha dado muchísimo: tejer es a la vez relajante, creativo, útil, manual…. y la construcción de lazos! De hecho, para darme cuenta de esto, sólo tenía que prestar atención a la gente que me rodeaba cuando tejía en público: la gente generalmente se sorprende e intriga cuando se da cuenta de que soy un hombre tejedor, ¡y además joven! Algunas personas vienen a hablar conmigo y me dicen lo raro que es y que piensan que es genial. ¡También me preguntan qué estoy tejiendo y si pueden tocar la lana que uso!

Recientemente, tuve la oportunidad de unirme a un grupo de tejedoras del interior de Cannes que organizan quedadas de knitting dos veces al mes en el parque del Château de Mouans Sartoux. El knitting es una verdadera red social que admiro muchísimo: me enorgullece formar parte de la excepcional comunidad (o debería decir “Gran Familia”) de tejedores y tejedoras porque está llena de personas increíbles esperando sólo una cosa: ¡compartir su pasión!

Me gustaría terminar mi pequeña historia diciendo que el Knitting no tiene edad ni sexo: soy un hombre de 27 años que trabaja en un edificio y que está feliz y orgulloso de ser tejedor. Así que, si quieres empezar a tejer por cualquier razón, no lo dudes. ¡Pero ten cuidado, puedes volverte un adicto, no digas que no te advertí 😉!’’

Así que hombres, esto es para vosotros. Si seguís teniendo esa curiosidad, esas ganas de empezar algo que creéis que os va a encantar pero que nunca os habéis atrevido sólo tenéis que hacer una cosa, parad y pensad…

…y yo, a qué espero para decir ‘’YO TEJO’’?

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